DAJABÓN, REPÚBLICA DOMINICANA. — La creciente inseguridad en Haití continúa provocando consecuencias económicas en la República Dominicana. Comerciantes de la región sur están desviando sus mercancías hacia Dajabón para mantener sus operaciones comerciales con el vecino país.
La situación fue denunciada por Noel Rodríguez, representante de la Asociación de Comerciantes del Mercado Binacional de Dajabón, quien explicó que la presencia de bandas armadas en localidades haitianas próximas a Jimaní ha obligado a empresarios a modificar sus rutas habituales.
Según Rodríguez, la frontera norte es percibida como una alternativa de mayor estabilidad frente a las dificultades que enfrentan los transportistas para movilizar productos por determinadas zonas del territorio haitiano. De Último Minuto+1
El comercio fronterizo comienza a sentir los efectos
Aunque el traslado de mercancías hacia Dajabón podría parecer una oportunidad para el comercio de esa provincia, el dirigente señaló que también se registran dificultades.
Las restricciones en el transporte terrestre y los cambios en la distribución de las cargas han provocado, según su testimonio, una ligera reducción de la actividad comercial local.
Rodríguez indicó que el intercambio continúa desarrollándose, pero advirtió que la inseguridad del lado haitiano está generando incertidumbre entre los comerciantes.
Bandas armadas alteran la actividad económica
El problema no se limita al cambio de rutas. Representantes del comercio dominicano han denunciado que grupos armados haitianos exigen pagos para permitir el traslado de mercancías dentro de Haití.
El presidente de la Federación Dominicana de Comerciantes, Iván García, afirmó recientemente que esos cobros pueden alcanzar hasta 5,000 dólares semanales en determinadas rutas, una situación que encarece el transporte y perjudica a los consumidores haitianos. Diario Libre+1
Un desafío económico y de seguridad
El comercio entre República Dominicana y Haití representa una importante fuente de ingresos para transportistas, distribuidores y pequeños comerciantes de las provincias fronterizas.
La persistencia de la violencia podría continuar desplazando operaciones hacia rutas alternativas, aumentar los costos logísticos y afectar a las familias que dependen del intercambio binacional.
El desafío para las autoridades dominicanas consiste en preservar la seguridad fronteriza y facilitar las operaciones comerciales legales sin exponer a los transportistas a mayores riesgos.
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