SANTO DOMINGO, RD. — La doctora Griselda Altagracia Basora Ramírez, incluida por el Ministerio Público entre los imputados de la investigación denominada Senasa 2.0, también figura como propietaria y directora médica de la clínica donde en julio pasado falleció Rebeca Brizard, luego de someterse a un procedimiento estético.
Basora aparece entre los 26 imputados señalados por el Ministerio Público en esta segunda línea de investigación relacionada con un presunto fraude contra el Seguro Nacional de Salud (Senasa). De acuerdo con la acusación, el supuesto esquema habría involucrado autorizaciones médicas y facturaciones por procedimientos que, según los investigadores, no habrían sido realizados.
La médica es propietaria de la Clínica de Obesidad y Antienvejecimiento Dra. Griselda Basora, ubicada en Alma Rosa, Santo Domingo Este, establecimiento que quedó bajo investigación de las autoridades después de la muerte de Brizard.
El caso de Rebeca Brizard
Brizard falleció después de someterse a una abdominoplastia en julio de 2026. Según informaciones divulgadas por las autoridades y medios de comunicación, el procedimiento habría sido realizado por Emanuel Hernández Medrano, conocido como “El Barbero”, quien no contaba con acreditación como médico cirujano plástico.
El Ministerio de Salud Pública informó posteriormente que el establecimiento no contaba con la habilitación sanitaria correspondiente y procedió a su clausura.
De acuerdo con declaraciones ofrecidas por funcionarios de Salud Pública, durante el procedimiento también se encontraban en el lugar la doctora Basora y dos anestesiólogos. Las autoridades han señalado que corresponderá a las instancias competentes establecer las responsabilidades que pudieran derivarse del caso.
Una investigación distinta
La inclusión de Basora en Senasa 2.0 corresponde a una investigación diferente a la muerte de Brizard.
Según informaciones sobre el expediente, el Ministerio Público la vincula con un presunto esquema de facturación de servicios médicos a Senasa. Una querella presentada recientemente por una afiliada también menciona a Basora y a otros profesionales, mientras que pericias del INACIF citadas en la investigación habrían detectado firmas que no correspondían a la paciente.
Además, reportes sobre la investigación señalan que la residencia de Basora fue allanada como parte de la Operación Cobra 2.0-A, investigación relacionada con el presunto fraude contra Senasa.
Hasta el momento, la vinculación de Basora al expediente de Senasa no significa que judicialmente se haya establecido una relación entre esa investigación y la muerte de Rebeca Brizard. Ambos asuntos deben ser tratados como procesos distintos mientras avanzan las investigaciones correspondientes.
El caso permanece bajo investigación y serán las autoridades judiciales las encargadas de determinar las eventuales responsabilidades penales que correspondan.
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