El país se sumó a una declaración regional que rechaza acciones dirigidas a derrocar al Gobierno boliviano en medio de la crisis política y social que vive esa nación
SANTO DOMINGO. — La República Dominicana expresó su rechazo a los intentos de desestabilización y a las acciones orientadas a derrocar al presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, en medio de la tensión política que afecta a ese país sudamericano.
La posición dominicana fue manifestada junto a otros países integrantes de la iniciativa regional denominada Escudo de las Américas, mediante una declaración conjunta en la que se condenan las acciones que buscan alterar el orden constitucional boliviano.
Según el documento, los países firmantes reafirmaron su compromiso con la democracia, el respeto a la institucionalidad y la defensa de los gobiernos elegidos conforme a los mecanismos constitucionales.
Bolivia enfrenta un mes de bloqueos y protestas
Bolivia atraviesa una compleja situación social y política marcada por bloqueos de carreteras, protestas y demandas de sectores que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz. Las movilizaciones han provocado interrupciones en el transporte, dificultades en el abastecimiento de productos y pérdidas económicas significativas para distintos sectores productivos.
Las autoridades bolivianas han advertido sobre el impacto de los bloqueos en la economía nacional, mientras diferentes actores políticos mantienen posiciones encontradas respecto a la crisis.
Llamado al respeto del orden democrático
La declaración regional subraya la importancia de preservar la estabilidad institucional y evitar acciones que puedan poner en riesgo la gobernabilidad democrática. Asimismo, los países participantes reiteraron la necesidad de promover soluciones pacíficas mediante el diálogo y el respeto al Estado de derecho.
La República Dominicana ha mantenido tradicionalmente una posición favorable a la defensa de los principios democráticos y al respeto de los procesos constitucionales en la región.
Contexto regional
La situación boliviana ha generado atención en distintos países de América Latina debido a las repercusiones políticas y económicas que podría tener una prolongación del conflicto. Organismos internacionales y gobiernos de la región han seguido de cerca los acontecimientos y han llamado a preservar la paz social y la estabilidad institucional.
