Trump aseguró a los legisladores republicanos que la guerra en Irán podría terminar «muy pronto», pero se negó a proporcionar un calendario específico sobre cuándo podría ser. El presidente estadounidense afirma que Washington está logrando un «tremendo éxito» sobre el terreno.
El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, ha advertido que este martes será el «día más intenso» de ataques contra Irán desde que comenzó la guerra el pasado 28 de febrero, con un incremento previsto en el número de cazas, bombarderos y operaciones coordinadas por las fuerzas estadounidenses y aliadas. La declaración, hecha en una rueda de prensa en el Pentágono, subraya la escalada de la ofensiva militar, que busca degradar las capacidades iraníes tras más de una semana de combates intensos en la región.
La advertencia de Hegseth llega en medio de un conflicto que ha visto ataques continuos por parte de Irán contra Israel y países del Golfo y represalias de fuerzas lideradas por Estados Unidos e Israel, que han golpeado infraestructura militar y puntos estratégicos dentro del territorio iraní. Las autoridades estadounidenses sostienen que la capacidad de Irán para responder se ha visto reducida, mientras que el presidente de Estados Unidos ha insistido en que la campaña no se prolongará indefinidamente y que los objetivos fijados -incluida la neutralización de amenazas regionales- siguen en marcha.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el lunes que la guerra con Irán podría terminar «muy pronto», pero dejó abierta la posibilidad de una escalada de los combates si Irán interrumpe el suministro mundial de petróleo, después de que los precios mundiales de la energía se dispararan tras el nombramiento por Teherán de un nuevo líder supremo de línea dura.
Los precios del petróleo se dispararon brevemente a su nivel más alto desde 2022 un día después de que Irán eligiera al ayatolá Mojtaba Jamenei para suceder a su difunto padre como líder supremo de Irán. Los inversores lo vieron como una señal de que Irán se atrincheraba 10 días después de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel.






















