SANTO DOMINGO. — Una preocupante realidad afecta a la niñez dominicana. El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) reveló que el 54.9 % de los niños y niñas de entre uno y catorce años ha experimentado algún método de disciplina violenta en el hogar.
La información fue destacada durante la presentación de una investigación sobre los factores que favorecen el castigo físico y la violencia psicológica contra menores de edad en República Dominicana.
Los datos proceden de la encuesta ENHOGAR-MICS 2025, mientras que el nuevo estudio cualitativo de UNICEF examina las creencias y circunstancias que contribuyen a mantener estas prácticas.
Niños pequeños entre los más afectados
Las estadísticas indican que el 61.4 % de los niños de tres y cuatro años ha experimentado disciplina violenta.
La situación es especialmente preocupante entre menores con discapacidad, para quienes la proporción reportada alcanza el 72 %.
Entre las prácticas identificadas figuran golpes, castigos con objetos, gritos, amenazas, humillaciones y otras formas de agresión física o psicológica.
¿Por qué continúa la violencia en los hogares?
La investigación de UNICEF señala que determinadas creencias familiares y sociales siguen asociando el castigo físico con la obediencia y la buena educación.
También identifica factores como el estrés, el agotamiento de las personas cuidadoras y la repetición de patrones de crianza aprendidos durante la infancia.
Uno de los contrastes más significativos es que, aunque el 54.9 % de los menores ha experimentado disciplina violenta, solamente el 12.1 % de las personas cuidadoras considera necesario el castigo físico.
Esta diferencia demuestra la importancia de examinar no solo las opiniones de los adultos, sino también sus prácticas cotidianas.
Investigación en cuatro municipios
El estudio cualitativo se desarrolló en Boca Chica, Barahona, Haina y Yamasá, mediante entrevistas y análisis de factores relacionados con el comportamiento familiar.
UNICEF advierte que la violencia durante la crianza puede perjudicar el desarrollo emocional, la salud y el bienestar de niños, niñas y adolescentes.
La organización propone fortalecer la prevención, mejorar la orientación a las familias, impulsar alternativas de disciplina sin violencia y reforzar la protección institucional de la infancia.
Educar sin violencia: un desafío nacional
Los hallazgos plantean la necesidad de revisar prácticas de crianza que durante generaciones han sido consideradas normales.
Establecer límites y corregir conductas no requiere recurrir a golpes, amenazas ni humillaciones.
La prevención de la violencia infantil exige la participación de las familias, las escuelas, las comunidades y las instituciones públicas.
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